Juzgan a un hombre que asesinó a su pareja de un martillazo, en Fiorito

Comenzó el juicio por el femicidio de Ramona Luque Blanco, una mujer de 42 años asesinada por su pareja a martillazos luego de que ella intentara terminar con la relación en su domicilio de Fiorito en 2017. En el marco de un juicio por jurados, el imputado por homicidio agravado por el vínculo es Saúl Benjamín Heredia.

La fiscal a cargo del caso, Marcela Dimundo, aseguró frente al jurado que “Blanco no quería vivir más con él y Heredia no aceptó su voluntad para luego de matarla y darse a la fuga”. Por su parte, la defensa a cargo de Leonardo Stilman, indicó que no pretende negar la autoría del crimen del imputado pero que solicitará que “se lo juzgue por emoción violenta o se tengan en cuenta las circunstancias extraordinarias de atenuación”.

El hecho ocurrió el día 12 de mayo de 2017, en el domicilio de la víctima, ubicado en General Hornos 1752, Villa Fiorito, en Lomas de Zamora, cerca de las 4.30 de la madrugada. La pareja convivía en la casa pero hacía tiempo que Luque Blanco quería separarse del imputado debido a que la engañaba y era muy celoso. Luego de regresar de un cumpleaños cerca de las 4 de la madrugada, víctima y victimario antes de irse a dormir mantuvieron una discusión. Según reconocen los representantes de ambas partes, Heredia tomó el martillo que estaba en la mesita de luz de la habitación y la golpeó reiteradas veces en la cabeza, lo que le causó el hundimiento y fractura del cráneo.

Durante la primer jornada del juicio, se presentó para dar su testimonio Rubén Aberza, amigo de la familia Luque Blanco, quien esa noche se quedó a dormir en el domicilio. “Me desperté con las chicas a los gritos diciendo que él la había matado. Estaba Ramona toda ensangrentada, había sangre por todos lados”, apuntó Aberza, quien llamó a la Policía y a la ambulancia.

“Sé que Ramona se quería separar pero él estaba obsesionado con ella. Yo dormí en la cocina esa noche y no escuché nada”, argumentó el testigo. Si bien la relación las hijas de la víctima trataban a Heredia como a un padre, Aberza describió que “él las insultaba, les decía atorrantas y que no servían para nada”. Heredia y Luque Blanco convivían en el domicilio y tenían una relación de 15 años.

Otro de los testigos fue Jorge Sanguinetti, el remisero que trasladó a Heredia a la casa de sus padres en Barracas. “El hombre estaba medio raro. Cuando llegamos al domicilio, se escondió en una camioneta y durante el viaje me esquivaba la mirada, se tapaba la cara. Por eso me empezó a dar miedo”, manifestó Sanguinetti. También explicó que cuando regresó a la remisería ubicada a dos cuadras del crimen, la Policía lo fue a buscar para que declare sobre el viaje del imputado.

Además, reconoció en la sala a Heredia y el frente de la casa donde lo dejó. “Era alto con pelo negro, tendría unos 40 años el hombre”, describió el testigo.

A su vez, Cecilia Gómez, una amiga cercana de la víctima, dio su testimonio ante el jurado. “Yo veía que no eran pareja pero convivían en la casa. Él era muy celoso con Ramona”, afirmó Gómez. También relató que Heredia intentó seducir a una amiga muy cercana de la víctima, identificada como Vanesa. “Él le mandó mensajes por celular a Vanesa para proponerle tener algo y ella se los mostró a Ramona”, planteó la testigo quien reconoció a Heredia en la sala a pedido de la fiscal.