Expectativa por el juicio del pozo de Banfield y Quilmes: “Seguimos creyendo en la justicia a pesar de todo”

Comenzó el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos hace 44 años en el pozo de Banfield, Quilmes y El infierno, Centros Clandestinos de Detención que funcionaron durante la última dictadura cívico militar de Argentina. Se espera el relato de 400 testigos que presenciaron o fueron víctimas de los crímenes perpetrados en los centros pertenecientes al llamado “Circuito Camps”.

En diálogo con DiarioConurbano.com, Rubén “El Polaco” Schell, sobreviviente del Pozo de Quilmes e integrante del Colectivo y del Consejo del sitio, aseguró: “El inicio de este juicio viene desde los deseos de hace 40 años. Hoy tenemos muchas expectativas porque seguimos creyendo en la justicia a pesar de todo”. 

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lleva adelante el debate oral que se realiza de manera remota y en el que serán juzgados 18 represores por más de 440 casos de violaciones a los derechos humanos como secuestros, torturas, muertes y siete apropiaciones de bebés.

Con respecto al trabajo del Tribunal, Schell explicó que “hay mucha predisposición del juez” para que no se dilate más de lo necesario y estima que es posible que durante la futura feria judicial se continúe con el debate oral. 

“La estrategia es que salga la verdad a la luz para demostrar lo que fueron estos personajes, hay una infinidad de pruebas que dan cuenta de que son asesinos así que la esperanza es muchísima”, contó el sobreviviente que también es miembro del consejo.

Tras años de postergaciones y con la pérdida de muchos sobrevivientes y genocidas, el juicio también sufrió varias dilataciones por la pandemia pero finalmente comenzó. 

Schell fue secuestrado cuando volvía de trabajar el 12 de noviembre de 1977 alrededor de las 12:30 del mediodía en la puerta de su casa y brindará su testimonio contra los acusados. 

“Haré lo que vengo haciendo desde siempre que arrancaron los juicios y la verdad que es maravilloso ver que las políticas de derechos humanos siguen brindando frutos en los procesos judiciales y que no va a quedar en el olvido después de que nos vayamos”, comentó.

El debate lleva a juicio a Miguel Etchecolatz, quien fue condenado en varias causas por delitos de lesa humanidad y vinculado a la desaparición de Jorge Julio Lopez; Juan Miguel Wolk, director de Investigaciones “Zona Metropolitana” y el médico policial Jorge Berges, condenado en otra causa en 2004 por robo de bebés.

En este sentido, Schell advirtió: “Mirar a Etchecolatz pidiendo domiciliaria y verlo que está perfecto con una sonrisa es cínico. Me da mucha bronca porque reconocemos a los represores y asesinos que hoy están siendo juzgados”.  

El Pozo de Quilmes fue uno de los centro de detención más grandes del circuito Camps y funcionó en la sede de la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en las calles Alison Bell y Garibaldi, por el que transitaron 183 personas que en su mayoría fueron sometidas a torturas con picana eléctrica, submarino seco, simulacros de fusilamiento y violencia sexual.