En el sur del Conurbano, crecen los femicidios y generan fuertes reclamos de justicia

El Registro Nacional de Femicidios del Observatorio “MuMaLá” (Mujeres de la Matria Latinoamericana) contabilizó 216 femicidios en 2018. Algunos de ellos tuvieron lugar en el sur del Conurbano bonarense y generaron fuertes reclamos de justicia. A pesar de las campañas en torno a la prevención de la violencia de género parecen no alcanzar para lograr una reducción más drástica de los homicidios que tienen como víctimas a mujeres, jóvenes y niñas.

A finales de mayo de este año Marcela Coronel, una enfermera de 33 años, fue asesinada en su casa de Longchamps. Los hermanos Pablo y Gabriel Guevara son los únicos imputados por su femicidio hasta el momento, quienes tan detenidos con prisión preventiva desde que se reveló la participación de ambos.

Coronel fue asfixiada manualmente y con un lazo y se estima que los acusados o una persona más, abandonaron a su hija de un año en Burzaco para ocultar el crimen. En su declaración, Gabriel Guevara manifestó que durmió la noche del 27 junto a Coronel y que se fue a las seis de la mañana. En referencia al hecho, un informe científico determinó que la mujer fue asesinada entre la 1.30 y las 4.30 de esa madrugada, es decir cuando su pareja se encontraba en la casa. Pablo Guevara, cuñado de la víctima fue imputado por ser coautor. Si bien él sostiene que no ayudó a su hermano, el registro de su SUBE determinó que se abonaron dos viajes desde Guernica hacia Longchamps.

El jueves 18 de octubre, Viviana Giménez recibió un disparo en la cara efectuado por Osvaldo Valenzuela, único imputado por el femicidio y quien interceptó a Giménez al llegar en el auto a su casa en Parque Barón, Lomas de Zamora. Valenzuela es un Policía retirado y por tener 75 años podría ser beneficiado con prisión domiciliaria. Según los allegados de la mujer, él la acosaba desde hacía un año y en el allanamiento del domicilio del imputado, encontraron un cuaderno con los horarios de llegada y salida de Gimenez.

Los familiares de la víctima llevan a cabo semana tras semana manifestaciones para que la jueza Marisa Salvo de Lomas de Zamora no le otorgue domiciliaria debido a su edad y ser insulino dependiente. Además, si Valenzuela volviera a su casa, continuaría siendo vecino lindero de los hijos de Gimenez.

Delfina Encarnación Quispe Pumahuacre, de 51 años, fue asesinada por su ex marido, Alfredo Agustín Noriega, en un hotel alojamiento de Villa Centenario, en Lomas de Zamora. La mujer fue golpeada y estrangulada por Noriega, quien fue detenido por “homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género”, luego de confesarle el crimen a su hermana.

Según trabajadores del hotel alojamiento, alrededor de la 1.40 de la madrugada, las empleadas de limpieza encontraron en la habitación a la mujer tendida en el piso y boca arriba luego de que Noriega se retiró del establecimiento. Tras la muerte de Quispe, se corroboró que en marzo ella había denunciado al acusado en la UFI 2 de Lomas de Zamora por violencia y amenazas mientras que Noriega tenía una restricción perimetral vencida.

En la misma línea, Rosa Agüero falleció dos días después de que su pareja, José Canteros, un efectivo retirado de la Policía Federal, la rociara con nafta para prenderla fuego. La mujer sufrió quemaduras en un 90 por ciento de su cuerpo y el fuego provocó que se queme su domicilio. El femicidio fue perpetrado en la madrugada del 2 de diciembre luego de que ambos discutieran en su casa, ubicada en 9 de Julio y Erezcano, en Burzaco.

Otra de las víctimas por femicidio de la zona fue Celeste Vallejos, asesinada por su pareja, Alcides Ledesma, de varias puñaladas, en el domicilio que compartían en Villa Rita el 4 de noviembre pasado. La mujer había sido denunciado en dos oportunidades por violencia machista y el acusado tenía una perimetral luego de haberla arrinconado con un cuchillo en el cuello. Dos de las hijas de la víctima, de 8 y 11 años, presenciaron el asesinato.

Según el informe de Mumalá, el 93% de los femicidios del 2018 fueron perpetrados por hombres con vínculos cercanos a las víctimas, el 22% de esas mujeres había denunciado a su agresor y el 67 % de los femicidios fueron ejecutados en el hogar de la víctima.