En el inicio del juicio por el doble crimen, los testigos comprometieron al “Loco Cacho”

Tras cuatro años de los crímenes de Silvia y Yamila Rosso, comenzó el juicio que tiene como único imputado por “doble homicidio agravado” a Alberto Ángel Pérez, alias el “Loco Cacho” quien era vecino de las víctimas. El hecho ocurrido el 28 de diciembre de 2014 en Avellaneda habría comenzado con una discusión y el acusado estuvo prófugo por un año hasta que fue encontrado en Brasil por una denuncia de violencia machista, en 2016.

La causa está en manos del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°9 de Lomas de Zamora. En la primera jornada del juicio el abogado del particular damnificado, Juan Manuel Combi, señaló que demostrará la autoría del imputado y que podría presentarse el pedido de algún agravante corroborado con las pruebas testimoniales. Por su parte, el fiscal, Pablo Pando, argumentó que el imputado “disparó con armas de fuego” para “causarle la muerte” a Silvia y Yamila, quienes eran madre e hija.

El primer testigo que se presentó en la audiencia ante el Tribunal compuesto por Darío Bellucci, Victoria Ballve y Juan Manuel Rial, fue Mauricio Casas, hijo y hermano de las víctimas.

Casas relató que se enteró por teléfono que su madre y su hermana fueron trasladadas al Hospital Fiorito tras recibir disparos de un vecino. En este sentido específico: “Todos los vecinos y amigos que estaban en el Hospital me dijeron que había sido Pérez”.

Según lo explicado por Casas, madre e hija vivían en un PH que tenía dos casas, en Avellaneda, y en una de ellas residía Pérez. El imputado discutía con las víctimas porque no quería que usarán el pasillo en común entre ambas residencias. En esta línea, Casas aseguró que Pérez tenía un “problema particular” y “actitudes violentas” con Silvia y Yamila.

“Una vez le tiró una taza de café caliente a Yamila cuando tenía 15 años y estaba pasando por el pasillo para sacar la basura. Cuando mi mamá quiso defenderla, él le pegó una piña”, manifestó Casas. También advirtió que Peréz había soldado la puerta de la casa de las víctimas que daba al pasillo para que no lo usen. Por esta razón, Silvia Rosso de 57 años, había denunciado a Pérez por “turbación de la posesión”. Casas también precisó que su madre y su hermana estaban “sentadas en la vereda” con su sobrino de dos años cuando Pérez les disparó.

A su vez, se presentaron dos testigos que le pidieron al fiscal mantener su identidad reservada ante el imputado y el público. Ambos señalaron como responsable a Pérez y adjudicaron que el imputado los habría amenazado anteriormente. Una de las personas que declaró bajo reserva era amiga de las víctimas. “Yo vi a Yamila y Silvia que estaban sentadas en la vereda y que él llegó con su moto”, apuntó. También explicó que cuando escuchó el primer disparó alcanzó a oír que Yamila gritó: “No, con mi mamá no”.

El asesinato de ambas mujeres ocurrió alrededor de las 00.20 horas del 28 de diciembre de 2014 en la calle Montes de Oca al 700 en Avellaneda. Silvia había realizado 13 denuncias por violencia y malos tratos contra Pérez. Sin embargo, ninguna prosperó.