“En democracia, aún no hubo ninguna mujer camarista penal en Lomas”

La jueza María Laura Altamiranda integra el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de Lomas de Zamora e integra la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina (AMJA). Recientemente representó al país en la Bienal de la Asociación Internacional de Mujeres Jueces.

En diálogo con DiarioConurbano.com se refirió a los problemas de acceso de las mujeres a cargo en el Poder Judicial, los temas pendientes de género en el ámbito de la Justicia y la necesidad de una reforma judicial que vaya más allá del aspecto “feminista”.

La Asociación Internacional  de Mujeres Jueces se reúne cada dos años. Argentina pertenece al área de  Latinoamérica y Caribe, dentro de la organización. Este año el encuentro bienal se hizo en forma virtual en Nueva Zelanda.

“Hubo un cambio de autoridades y representé en la elección a las 902 socias de la AMJA. Competimos por la representación de Latinoamérica con juezas de México y de Perú.  Por cantidad de representantes que votaron, ganó la jueza de México, que es ministra de Corte. Quedamos en segundo lugar y logramos votos de Chile, Paraguay, Brasil, Uruguay y Colombia. Fue una muy buen experiencia”, contó la jueza Altamiranda.

En tanto, detalló que las postulantes hicieron exposiciones. “Ellas hablaron de lo que se hizo. En mi caso, planteé los desafíos futuros, por ejemplo, el desarrollo de la violencia de género en el contexto de teletrabajo. Y la necesidad del trabajo en cibercrimen y sextorsion. Además de la idea de articular acciones en la región de Latinoamérica”, detalló.

María Laura Altamiranda es jueza en Lomas de Zamora desde 2009 y tesorera desde 2015 de AMJA, una organización que tuvo como principal impulsora a la recordada jueza de la Corte Suprema de la Nación, Carmen Argibay.

“Trabajamos Derechos Humanos en general, y las temáticas de la mujer en particular: la mujer adulta, adolescente, de la tercera edad, con discapacidad, migrante. Todo lo que tenga el componente femenino se estudia en la AMJA.  Desde nuestros pronunciamientos ponemos en palabras las cuestiones de género, haciendo hincapié en las leyes vigentes, y particularmente en el acceso a la justicia”, explicó la magistrada.

En su exposición en la reciente bienal, abordó un tema complejo. “Me ha tocado desarrollar el tema del consentimiento en el abuso sexual. Muchas veces las víctimas no encajan en los preconceptos de víctimas que tienen los funcionarios judiciales. Con justificaciones del tipo ´estaba borracha, estaba vestida de una determinada manera´ se distorsiona peligrosamente la mirada”, destacó.

En la AMJA participan juezas de todo el país, algunas de ellas integrantes de Cortes de Justicia provinciales. “Tratamos de analizar qué ha pasado en las provincias con la aplicación de convenciones de derechos humanos que abarcan los derechos de la mujer. Intercambiamos miradas porque somos una asociación plural, con el eje puesto en que esta legislación se aplique en cada provincia”, resaltó la jueza oriunda de La Plata.

Por otra parte, Altamiranda destacó que el trabajo actual de la AMJA se concentra en la prevención de los femicidios. “Una lesión o una tentativa de femicidio tiene una víctima. La persona va detenida; y ese es el final?. No. Se ha establecido que esa persona detenida debe hacer un curso, reflexionar sobre lo que ha hecho. La idea es que no vuelva a cometer el delito. También orientar a la víctima, que pueda establecer relaciones sanas y que no naturalice situaciones violentas. Trabajamos en qué servicio de justicia damos y que proponemos para el después de la sentencia”, dijo.

Noviazgos violentos, la articulación entre los fueros Penal y de Familia, y el narcomenudeo (una de las principales delitos por las que son detenidas las mujeres) son temas de agenda de la AMJA.

En tanto, la jueza del TOC 6 de Lomas se refirió al acceso de mujeres a cargos en el Poder Judicial. “Hay una asimetría. En Lomas, hubo solo una camarista, en el periodo de facto.  En democracia no ha habido aún ninguna camarista penal, aunque se han postulado. Es el famoso ´techo de cristal´ o ´suelo pegajoso´. Una dificultad de las mujeres de poder acceder a cargos”, planteó Altamiranda. Y agregó: “Se ha avanzado. Antes las mujeres estaban limitadas a cargos en el Fuero de Familia. La Cámara de Apelaciones es un fenómeno en Lomas que se replica en otras provincias. En la Corte Suprema, ha habido solo 3 mujeres desde su creación en 1875, mientras que en la Corte de Provincia, Hilda Koghan es la primera mujer  en su historia”.

En tanto, advirtió otros problemas vinculados al anterior. “Las mujeres hemos accedido recientemente a cargos en la Justicia. En los concursos también vemos la dificultadad que si bien se presentan menos mujeres, las que lo hacen no son las seleccionadas, y a veces no forman parte de ternas. Proponemos que en los Consejos de las Magistraturas se trabaje para que en la currícula de formación haya un módulo de en género. Además, dentro de lo que son los exámenes en la parte oral pretendemos que se pregunte también sobre temas de género. También que en el tribunal examinador haya mujeres”, enumeró la jueza.

En la misma línea, Altamiranda evaluó que “se ha avanzado mucho pero quedan muchas cosas por hacer. En el proceso de selección de jueces tenemos que tener más participación las mujeres. El cupo no es lo ideal pero ha sido necesario para que se ponga el foco en el tema, para que las mujeres tuviéramos lugar. El tema además es la idoneidad, el hecho de ser mujer por sí solo no asegura una visión de género”.

Por otro lado, la integrante de AMJA se refirió a la reforma judicial feminista plantea por algunas organizaciones de género. “Creo que es necesaria una reforma integral de la Justicia. Llamarla reforma feminista es acotar el tema. Necesitamos abarcar temas en forma articuladas, inclusive más allá de los judiciales. El Poder Judicial puede tener medidas de prevención, por ejemplo, en los casos de violencia de género cuando se cumplen plazos y es posible otorgar la tobillera electrónica para un control del imputado. Pero esta no depende del aparato judicial. Hay una interrelación que debe ser abarcada en cualquier reforma. Tampoco podemos proteger a una víctima si no trabajamos articuladamente con la fuerza policial”, planteó.

Altamiranda finalizó “Es necesaria una reforma judicial con una participación activa de las mujeres y con temas de género para abordar. Pero hacer una reforma estrictamente feminista es achicar la mirada. Debe estar la mirada feminista, pero no debe ser la única.