De Recoleta a Villa Porá: El crimen de un arquitecto que, a cuatro años, sigue impune

Horacio Muruaga fue asesinado de siete balazos, el 25 de noviembre de 2016, cuando estacionaba el auto a metros de la casa de su pareja, en Villa Porá, Lanús Este. Tenía 65 años y era arquitecto. Recibió 7 balazos. A casi cuatro años, nunca hubo detenidos y la causa parece encaminada a archivarse.

“Ya se rastrearon todas las ´puntas´y no se pudo llegar a los autores. Hay nombres que circulan pero faltan pruebas”, reconocieron los investigadores del crimen del arquitecto.

Descartada la hipótesis del robo casi desde el comienzo, los investigadores apuntaron a los amigos de la pareja de la víctima. Gisela Enciso tenía 20 años menos que Muruaga y él estaba por mudarse con ella a Villa Porá, dejando su casa en Recoleta.

La hipótesis de los amigos de la pareja empezó a desvanecerse y la investigación empezó a naufragar por nombres que se iban aportando, a cuentagotas, en la causa. Hoy, el expediente tramita en la UFI 4 de Lanús, a donde se trasladó por el pase de causas desde Lomas.

Todo indica que si no aparecen novedades fuertes que apunten a los asesinos del arquitecto, la causa se cerrará y todo quedará impune.

Muruaga fue asesinado en Maure y Posadas, en Villa Porá, en Lanús, cuando acababa de estacionar su auto y estaba junto a su nena de 4 años, fruto de su relación con Gisela Enciso, una mujer 20 años menor, que vivía en ese barrio.

“No le robaron nada por lo que no fue un intento de robo. Fueron a matarlo”, aseguraron desde un comienzo los investigadores judiciales y policiales.

Gisela Enciso tenía dos hijos con los que, según contó ella a distintos medios, el hombre se llevaba bien. Ambos tenían una nena de 4 años.