Crimen y descuartizamiento de Analía Olivera: Se fugó una acusada y no se hace el juicio oral

El juicio oral y público por el crimen y descuartizamiento de Analía Olivera, un aberrante hecho ocurrido en Tristán Suárez, se encuentra paralizado desde hace más de 2 años. La causa: una de las cinco imputadas fue dejada en libertad durante el proceso y ahora se encuentra prófuga. El debate oral no se puede realizar hasta que no se vuelva a detener, informaron fuentes judiciales.

La causa por el asesinato de Analía Itatí Olivera, de 24 años, había sido elevada a juicio oral en enero de 2017. Tres mujeres y dos hombres debían estar sentados en el banquillo de los acusados, según la acusación que convalidó el Juzgado de Garantías 7 de Lomas de Zamora.

A raíz del extenso trámite, la justicia dispuso la libertad hasta el juicio de una de las imputadas, Samantha Villagra, ex cuñada de la víctima. Hace unos meses, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 convocó a las parte para realizar las audiencias preliminares al juicio, Villagra no apareció. Cuando la fueron a buscar con la policía había desaparecido de la vivienda que había declarado. Ante esto se la declaró prófuga, en rebeldía.

“Hasta que no se la encuentre, el juicio oral no se puede hacer porque no se puede juzgar a alguien en ausencia”, explicó una fuente judicial a DiarioConurbano.com. Una posibilidad es que se pueda juzgar a los restantes y a Villagra, luego, si es detenida.

A los detenidos se los acusa de privación ilegítima de libertad agravada y homicidio agravado por alevosía. La víctima es Analía Itatí Olivera, de quien sólo apareció parte de su cuerpo, luego de ser descuartizada, de acuerdo la investigación judicial.

La instrucción estuvo a cargo del fiscal Carlos Hassan de la UFI 2 descentralizada de Ezeiza. Desde la desaparición de Olivera hasta que se hallaron parte de sus restos pasaron 3 meses.

El juzgado de Garantías avaló la acusación realizada por Hassan quien imputó a por esos delitos gravísimos a Federico Vega, amante de Olivera y asiduo visitante de la casa de Tristán Suárez que habitaba la joven, en donde vivía la joven; Samantha Villagra, ex cuñada de Analía; María del Carmen Giménez –ambas vivían con la víctima –; Noelia Villagra y César Billordo.

La causa tuvo muchos vaivenes. De hecho, dos de los imputados estuvieron detenidos, fueron excarcelados y ahora llegarán a juicio oral y público con una gravísima imputación.

Fuentes judiciales explicaron a este portal que “si bien todos llegarían con la misma imputación, lo cierto es que lo más probable es que en el juicio se determine que tuvieron roles distintos en lo ocurrido y cambie la imputación”.

De hecho, en la instrucción se comprobó que, por lo menos Samantha Villagra y María del Carmen Giménez escondieron pruebas que involucraban a Vega en el homicidio de la joven.

Si bien Olivera no apareció más por su casa el 9 de agosto de 2014, su cuñada hizo la denuncia policial 12 días más tarde. Esto siempre generó fuertes sospechas en la familia de la víctima.

Las piernas del cuerpo de Analía fueron hallados en noviembre de ese año en un descampado de Tristán Suárez. El resto del cuerpo no apareció pero las pericias determinaron que la data de muerte era muy cercana a la de la denuncia realizada por Villagra.

Aunque no fue confirmado oficialmente, trascendió que entre las pruebas que involucrarían a Vega se encuentran prendas de la víctima y el resultado de muestras de ADN.

Analía Olivera había venido desde Misiones en 2012. Su idea era poder estar más cerca de su novio, un cadete del Colegio Militar de la Nación. Se alojó en la casa de Samantha Villagra, una ex cuñada de Oliveira con quien tenía una buena relación.

El 9 de agosto de 2014 la joven  le dijo a Samantha que salía y volvía al otro día pero nunca regresó. Samantha Villagra denunció la desaparición de Analía recién 12 días después. La joven prácticamente no tenía amigos en Tristán Suárez.

Olivera trabajaba desde dos meses antes de su desaparición en un barrio privado de la zona de Tristán Suárez, en tareas de limpieza. Había terminado la relación sentimental con su novio unos días antes de su desaparición. En un principio, el joven también fue objeto de investigación, pero luego se determinó que era ajeno al hecho.