Crimen del pizzero de Barrio Lindo: Sorpresiva absolución de los dos acusados

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 10 de Lomas de Zamora absolvió a los dos acusados de asesinar a Sebastián Scriva, un pizzero asesinado en su comercio de Barrio Lindo, en Adrogué, en febrero de 2018. La resolución de los jueces Susana Mabel Silvestrini, Daniel Julio Mazzini y Jose Ignacio Polizza sorprendió ya que el fiscal había solicitado prisión perpetua.

La medida fue anunciada en la última jornada del juicio oral y en los próximos días se conocerán los argumentos de la decisión. En las próximas hora,  David Acosta y Héctor Pereyra, que estuvieron detenidos un año y ocho meses, quedarán en libertad.

El hecho ocurrió el 11 de febrero de 2018 entre las 2 y 2.15 de la madrugada cuando Scriva estaba por cerrar su pizzería, ubicada en Madariaga 93, esquina Portugal, en Barrio Lindo, en Adrogué.

Dos delincuentes que se movilizaban en una moto ingresaron al local armados y le robaron la recaudación a Scriva. Luego, uno de ellos le disparó y lo mató.

Los delincuentes escaparon del lugar. Acosta y Pereyra fueron detenidos pocos días después del hecho y llevados a juicio oral.

En sus alegatos las defensoras de los acusados sostuvieron que eran inocentes. Los jueces finalmente hicieron lugar a ese planteo.

Viviana Pérez, la defensora de Acosta, aseguró que “ambos imputados son vinculados por tener una moto negra y una campera parecida”.

“Las empleadas de la remisería no pudieron ver a los que efectuaron el disparo porque dijeron que cuando lograron salir ya se habían ido en moto”, sostuvo la abogada.

En este sentido, señaló el testimonio de una de ellas que había caracterizado al autor del disparo como alguien “blanquito”.

“Si observamos a los imputados nos damos cuenta que ellos no son blancos”, aseveró la letrada. También destacó que se los enlazó a raíz de un chusmerío de barrio y que la rueda de reconocimiento de la viuda de la víctima carece de valor probatorio porque la mujer había visto imágenes de ambos porque una vecina se las mostró.

“La moto de Acosta no tenía luz y la del robo sí. Previo a que pase la moto del ilícito, la zona estaba oscura. No hay dudas de que no fue la moto del robo la de Acosta”, manifestó la letrada en su alegato. También se preguntó cómo pueden señalar a Pereyra como el que manejaba la moto si tenía casco y no pudo ser reconocido.

Las defensoras sostuvieron “que no existen pruebas fehacientes para condenarlos” y que se debía tener en cuenta la falta de antecedentes, la colaboración durante la investigación y la corta edad de ambos imputados como atenuantes».