Crimen de Mónica Cruz: La fiscalía pidió prisión perpetua

La fiscal de Lomas de Zamora Sandra Rull solicitó la prisión perpetua para Juan Ramón Silva, acusado del crimen de Mónica Cruz, su ex pareja, en 2019 en Ezeiza. “Quedó reflejado la violencia de todo tipo por parte de Silva sobre la señora Cruz”, sostuvo Rull. Para la defensa el imputado actuó bajo el supuesto de emoción violenta. El veredicto se conocerá el próximo martes 21 de septiembre.

En la audiencia de pedido de pena, la fiscal Sandra Rull solicitó al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 de Lomas de Zamora la prisión perpetua por el delito de “homicidio agravado por ser cometido por un hombre contra una mujer con la que ha mantenido relación de pareja mediando violencia de género”.

La fiscal aseguró que no queda duda de que Mónica Cruz en la noche del 12 de abril de 2019 salió de su casa para encontrarse con Silva, quien lo estaba esperando en su auto a unas cuadras de su domicilio para entregarle un dinero para sus hijos. “En ese encuentro discuten porque ella le reclamaba tres mil pesos y él solo tenía mil. Luego ella sube al auto y allí mantienen relaciones sexuales”, explicó.

Sobre el motivo del homicidio, la representante del Ministerio Público, explicó que en el acto sexual, la víctima “lo llama por otro nombre”. “Él se enfurece, toma una soga que estaba en la puerta del acompañante y se la pone en el cuello. Como trabajaba en el ferrocarril sabía de un lugar descampado y decidió llevarla allí”, sostuvo.

Para Rull, el imputado quien según el informe psicológico tiene un “trastorno de la personalidad y no tiene sentimientos de culpa”, esa patología de “no entender que ella ya no quería saber nada con él y querer corroborar que podía tener otra relación lo llevó a cometer el homicidio”, aseguró.

Como agravantes, la fiscalía tuvo en cuenta los continuos hostigamientos a los que fue sometida la víctima durante la relación, el haber dejado sin madre sus hijos y la denigración como mujer por parte del imputado al exigirle sexo por dinero.

Por su parte, Alejandra Panella, la abogada de la familia de Mónica, pidió “la condena máxima y reclusión perpetua”. En su alegato, la abogada dijo que el homicidio fue “premeditado”.

“Tenía madurado el hecho porque que lleve una soga en el auto, una manta para cubrir el cuerpo para luego descartarla y que vaya a Petión el lugar que para él era conocido por su trabajo, no es casualidad”, indicó.

Y agregó: “Ella sabía que la iba a matar por eso dejó una carpeta con las denuncias, dejó el patrón del desbloqueo del celular, tenía miedo. Hay premeditación según mi entender”.

La defensa

Por su parte, el defensor Martín Beheran, por un lado manifestó que según los dichos del propio Silva, en la comisaría local existió “coacción y violencia” para que el imputado contara lo que pasó violando así sus derechos. Por ello, planteó la nulidad del proceso que finalmente fue rechazado.

El defensor explicó que de acuerdo al informe psicológico “hay cierta perturbación en la personalidad narcisista de Silva” por el ambiente en el que fue criado donde era común la violencia.

Luego, consideró que se está “en presencia de un supuesto de emoción violenta” y que habría que analizarse la personalidad del acusado, la circunstancia del hecho y el momento que estaba viviendo cada uno.

En ese sentido, señaló que no se puede negar que entre ellos había una relación conflictiva, pero “la intención de él era volver con ella, formar esa familia que nunca tuvo, y más allá de la negación de la víctima que afirmaba que no tenía otra relación, él sabía que existía algo. Por eso, en el momento en que estaban en el acto sexual y ella le dice ‘Rubén, mi amor’, enfureció. Ese impulso lo hizo actuar de inmediato”.

En cuanto al agravante de la violencia de género por las múltiples denuncias referidas por la fiscalía en las cuales Silva fue denunciado por amenazas y averiguación de ilícito, el defensor dijo que Silva reconoció ser una persona dura, que en su casa establecía ciertas pautas, pero que “nunca tuvo un hecho de violencia con la víctima” y luego mencionó que según los registros de las denuncias “en ninguna de ella se corroboró que existió violencia física, solo amenazas” y citó algunas causas que fueron archivadas.

Por último, aseguró que la conducta de Silva luego del hecho se debió a que estaba“movilizado por el temor o por la intención de desligarse de la responsabilidad”, pero que todas fueron conductas “torpes y poco pensadas al punto de borrar los mensajes de textos o decir una cosa y después otra a los fines de colocarse en una mejor situación”.

“Esto nos da la pauta de que no hubo una premeditación, sino que reaccionó de manera inmediata, impulsiva. Claramente estamos frente a un supuesto de la emoción violenta. Por todas estas conductas donde no tuvo la posibilidad de poder elegir otra cosa distinta a la que realizó entiendo que la pena debe ser menor a la figura por la cual se lo acusa”, finalizó.

Al final de la audiencia, el Tribunal anunció que el veredicto se conocerá el próximo martes 21 de septiembre.

El hecho            

El 12 de abril, cerca de las 22, Mónica Cruz salió de su casa en la manzana 1 del barrio San Andrés de Tristán Suarez y no volvió a ser vista. Sus familiares denunciaron su desaparición en la comisaría local y se activó el protocolo de búsqueda. En ese contexto, la hermana de Mónica alertó a los investigadores sobre las situaciones de violencia y hostigamientos que había denunciado la mujer.

A partir de ahí, la policía decidió interrogar a Silva, quien se quebró ante los efectivos y confesó haber matado a su ex pareja y arrojado el cuerpo en ruta 205 y Los Cedros, a la altura de Cañuelas. Luego de horas de rastrillaje policial, el 14 de abril, dieron con el cuerpo de Mónica en un descampado cerca de Máximo Paz, en la localidad de Cañuelas. La mujer estaba tirada boca abajo tapada con una frazada.