Cannabis: «Los usuarios medicinales no deberían ser perseguidos jamás porque están ejerciendo su derecho a la salud»

Luego de dos años de un largo proceso judicial la sala IV de Casación bonaerense confirmó el sobreseimiento de Adriana Funaro, una mujer de Ezeiza denunciada por cultivar plantas de marihuana que eran utilizadas para su artrosis hereditaria. Victoria Baca Paunero, defensora pública de Lomas de Zamora y especialista en el abordaje jurídico del uso medicinal del cannabis, aseguró: “Es un cambio de mirada en la práctica judicial. La justicia con esta resolución entiende que personas en las mismas condiciones que Adriana no pueden ser perseguidas porque están ejerciendo su derecho a la salud”.

Tanto el defensor y el fiscal que tomaron el caso en Casación desestimaron la existencia de un delito, dando lugar a la Sala para emitir un fallo, que dejó abierta la posibilidad de que Adriana solicite reparaciones estatales. Se estima que es una de las primeras resoluciones que reconoce de manera tan amplia que lo que hacía Adriana era un derecho y no un delito, tal como lo identifica reiteradamente el sistema judicial.

En este sentido, Baca Paunero afirmó que la justicia reconoció que “hay gente que no debería ser perseguida jamás porque está ejerciendo el derecho a la salud”.

“Cualquier persona que esté en las mismas condiciones tiene un montón de derechos afectados y su calidad de vida es inferior a la de los demás. No pueden ser perseguidos porque no tienen otra solución para su salud”, manifestó la abogada. 

El fallo reconoció el derecho de los pacientes a elegir sus tratamientos, identificó el derecho a la salud de manera amplia y aseguró que “el autocultivo para consumo personal con fines médicos no afecta a terceros por lo que no es viable la persecución”.

Además, Baca Paunero explicó que en la Provincia de Buenos Aires “las causas empiezan con la existencia de una planta” y sin averiguar para que se la utiliza se la secuestra, imposibilitando el acceso al medicamento o tratamiento del usuario. “Los fallos como este deberían incitar a los fiscales a que no presuman que la existencia de plantas es la comisión de un delito”, sostuvo la letrada.

Según lo relatado, el usuario medicinal además de padecer una patología, que por lo general es grave o crónica, padece el sistema burocrático de los tratamientos o terapias, que muchas veces no dan un resultados de calidad. En esta línea, la abogada opinó: “No pueden ser equiparados con narcos. Lo único que les da calidad de vida es tener una planta en el fondo y además de todo eso saben que lo pueden perseguir”.