Insaurralde FerraresiLa Tercera Sección Electoral, la más populosa del Conurbano Bonaerense, es uno de los tableros de ajedrez donde más jugadas y estrategias se generan. Dos grupos de intendentes aprontan sus herramientas para una carrera de regularidad que parece no sólo apuntar a la renovación de autoridades partidarias sino llegar hasta la todavía muy lejana competencia por el sillón de Dardo Rocha.

Aunque todavía todos los implicados pretenden mantener la cautela y no terminan de abrir el telón para mostrar del todo sus intenciones, está claro que una vez más la Tercera Sección Electoral tomó un protagonismo importante en la constelación política bonaerense.

La derrota del Frente para la Victoria en los comicios de 2015 no sólo dejó a muchos sin el cobijo de los estamentos superiores y puso en marcha la inevitable renovación del peronismo, sino que también remarcó, silenciosamente, las diferencias entre los sectores del movimiento.

Por un lado el PJ más tradicional vio mermada su fuerza y está ante un panorama difícil, aunque la distancia con las elecciones partidarias y la sapiencia de los que más saben por viejos todavía mantienen las posibilidades de dar de baja los bríos de cambio. Por otra parte, el desglose de la paulatina separación entre el kirchnerismo y el peronismo tradicional dejó dos actores en el medio: Los intendentes que buscan el diálogo con Cambiemos y los que mantienen la firmeza y siguen alineados debajo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En esa división se inscriben de un costado el triángulo Martín Insaurralde – Mariano Cascallares – Fernando Gray, con la conducción del lomense, quien es perfilado como un posible conductor de los destinos internos. Acostumbrados a sostener una importante base de apoyo popular en base al trabajo de gestión en coordinación con las esferas de poder más altas, el grupo de intendentes al que se le suman otros jóvenes jefes comunales de la Primera Sección, muestra una cara afable tanto con el gobierno provincial como el nacional.

Constantes reuniones con funcionarios o visitas de estos a los municipios son algunas de las acciones visibles de ese conjunto que, no obstante, sostiene su pertenencia peronista y se declara como oposición constructiva sin dejar de lado un delgado vínculo con el kirchnerismo, algo que fue posible de ver en las declaraciones de MI contra el diputado nacional Diego Bossio tras el quiebre del bloque del FPV. A partir de esa posición intermedia, los jóvenes intendentes buscan no sólo consolidar vínculos sino también lograr una aceptación destacable del electorado no peronista, que puede jugar inconscientemente en la interna bajo la premisa de que “deben conducir quienes tienen los votos”, expresada por varios allegados a este sector.

En contraparte, el kirchnerismo más puro tiene en el Conurbano Sur la referencia del mandamás de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien mantiene un enfrentamiento frío con Insaurralde y posee entre otros aliados al jefe distrital de Berazategui, Juan Patricio Mussi. Esta facción del peronismo encarna todavía la posición de Cristina Kirchner, posición que fue reconfirmada con el encuentro que mantuvieron una veintena de intendentes con los dirigentes de La Cámpora Máximo Kirchner y Andrés Larroque.

El accionar desde este espacio es claro y así se lo hizo saber Ferraresi a la gobernadora María Eugenia Vidal en una reunión que juntó a todos los intendentes: Ser oposición en el más estricto significado del concepto. El enfoque planteado es erigirse como la cara opuesta al nuevo gobierno de manera contundente y desde ahí construir el fortalecimiento interno bajo las directivas de Cristina y con un actor que bregue por la unidad: Daniel Scioli, quien hoy no toma partido.

En este panorama de las vertientes peronistas aparecen, sin embargo, agentes externos: En primera instancia la preocupación por la problemática de Seguridad es un tema que tiene bastante ocupados a todos los conductores municipales y que enciende más de una alarma. Allí es inevitable el trabajo con provincia y Nación y la búsqueda de una línea de comunicación con Vidal es insoslayable, por lo que varias estrategias se modificaran en torno al conflicto. En segundo lugar aparece otra de las consecuencias de la caída de 2015 relacionada a la pérdida de bastiones del PJ.

Dos casos que golpearon duro a la Tercera fueron Quilmes y Lanús, donde Martiniano Molina y Néstor Grindetti anotaron puntos fuertes para el triunfo de Cambiemos y se paran como nuevos protagonistas del elenco.

La situación de Molina está todavía más enfrascada en su municipio debido a renunciamientos internos, masivos despidos y la poca cintura política del cocinero que llegó a gobernar un distrito en su primer intento. En cambio, Grindetti es una ficha importante dentro del juego, ya que aparece como uno de los nexos entre el PRO y los jefes comunales, como ya mostró en sus reuniones con Insaurralde.

Todavía falta ver como se desarrollará la posición de Grindetti dentro de este contexto, pero está claro que posee un lugar interesante como veedor de una carrera que recién comienza y donde triunfará el que mejor interprete las señales políticas en la nueva configuración de poder.

   
   
   
   
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