AAScioli MacriMientras miran de reojo las encuestas que empiezan a difundirse, los candidatos presidenciales han trazado para los últimos diez días antes del ballotage del domingo 22 distintas estrategias que apuntan a una suma – bastante desesperada – de votos. Daniel Scioli se focalizará en el Conurbano mientras que Mauricio Macri quiere achicar la diferencia en provincias que le fueron hostiles. En ambos esquemas, el gobernador y el jefe de gobierno porteño dependen, en buena medida, de intendentes y referentes locales.

“La única manera de ganar es recuperar los votos no peronistas que perdimos con Vidal en el Conurbano”, admiten en el sciolismo. En el espacio del gobernador miran con atención los “puerta a puerta” que propuso, como metodología de campaña, la presidenta Cristina Fernández. El gobernador quedó muy enojado con varios intendentes del Conurbano a quienes acusó de “hacer la plancha” en las generales, en referencia a que prácticamente no hicieron campaña, confiados en un triunfo local.

Las distintas agrupaciones del kirchnerismo, golpeadas por los resultados del mes pasado, salieron a militar – algunas a regañadientes – la candidatura de Scioli para el ballotage. “Sin gobierno en la Provincia y Nación vamos a retroceder todo lo que construimos en los últimos años”, coinciden referentes de dos espacios del Frente para la Victoria. En realidad, no se refieren sólo al país sino al poder de cada agrupación.

En Lomas de Zamora, Lanús, y Avellaneda, se multiplicaron las mesas callejeras del Frente para la Victoria. El caso de Almirante Brown es distinto: la interna Cascallares-Giustozzi llevó a una fuerte militancia del kirchnerismo puro de ese distrito, que sólo ha tenido que continuar con la campaña.

Claro que la militancia “Scioli 2015” continúa cruzada por la interna del FpV. La mayoría de las agrupaciones y espacios gremiales como la CTA miran con desconfianza a La Cámpora. Le reprochan “no jugarse” por la candidatura del gobernador bonaerense, aunque la gente de Máximo Kirchner ha mostrado algunas acciones en el Conurbano para atemperar el ruido interno.

En los discursivo, Scioli hace equilibrio entre críticas a Macri y (auto)crítica de la necesidad de “cambiar lo que se hizo mal y hacer lo que aún resta”. Esta estrategia – apuntada a indecisos y votantes de Sergio Massa – incomoda al kirchnerismo puro. “La jefa (por CFK) dice una cosa, y Scioli, otra. Así, los compañeros que tienen que hacer campaña empiezan a desconcertarse”, apuntan fuentes del kirchnerismo.

En el Conurbano, en el oficialismo admitieron que los acuerdos con dirigentes de massistas no son sencillos. Algunos de ellos no tienen peso territorial para direccionar votos y otros miran las primeras encuestas y no quieren quedar pegados a un apoyo directo a Scioli.

En Cambiemos, la mirada está puesta en achicar los márgenes de la derrota ante el oficialismo en algunas provincias, y extenderlo en otras en las que se impuso. “Los gobernadores del FpV están todos debilitados: los que ganaron y los que perdieron”, aseguran en la coalición opositora. No casualmente, Macri inició su campaña para el ballotage en provincias del NOA    

Tras el triunfo de Vidal, en el macrismo confían en que una fuerte campaña de Macri junto a la gobernadora electa, en la última semana previa al ballotage, le alcanzará para repetir la victoria de las generales. Están convencidos de que, justamente, el “Efecto Vidal” sigue vigente.

Además, están esperanzados en que con el correr de los días Sergio Massa apoye más claramente al jefe de Gobierno porteño para el ballotage presidencial. “Hay un acuerdo de palabra que Sergio va a cumplir”, aseguran en el macrismo. En tanto, los dirigentes de Cambiemos se dividen entre quienes desean profundizar la campaña y responder cada acusación del kirchnerismo, y aquellos que están convencidos que lo mejor es “no agitar las aguas” hasta el ballotage. “Al kirchnerismo se lo va a comer su propia interna. Si nada se mueve, vamos a retener los votos de octubre y a sumar lo que nos falta”, argumentan.

Aunque suene raro, en Cambiemos, especialmente a nivel Provincia, están más preocupados por la futura gestión de Vidal que por el ballotage. Si bien la actual vicejefa de Gobierno porteño dejó trascender algunos nombres de su gabinete, restan otros que desde el radicalismo aseguran que les corresponde. La negociación no se presenta sencilla.

Por otro lado, Vidal empieza a tejer necesarios vínculos con el massismo en la Legislatura ya que el peso del Frente para la Victoria sigue siendo muy grande. “Tenemos que llegar a acuerdos que nos permitan gobernar pero que no nos resten poder”, explican desde el círculo más cercano a la gobernadora electa.

El peso que pueda tener en el gabinete el futuro secretario de Seguridad provincial, el macrista-peronista Cristian Ritondo, será clave. El dirigente aspira a convertirse en el puente con el PJ bonaerense y a proponerles a dirigentes del peronismo ortodoxo una participación en la segunda línea del gobierno de Vidal. Aunque para eso aún faltan algunos capítulos.

En el marco de las urgencias de Vidal también se encuentran las paritarias con los gremios estatales, especialmente el docente. La dirigente ve como inevitable el tradicional retraso en el comienzo de las clases en la Provincia por la puja salarial.

A pocos días del ballotage el panorama presenta distintos frentes conflictivos para el oficialismo y la oposición. El FpV y Cambiemos se preparan para el día después de la segunda vuelta. Sea cual sea el resultado, las dos fuerzas deberán hacerse cargo de luchas internas que, hasta el momento, permanecen contenidas.    

   
   
   
   
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