Scioli BoletoLos resultados de las elecciones generales trajeron sorpresas en el Conurbano pero no sólo en el bonaerense. La segunda vuelta tendrá la función de promover al próximo Presidente de la Nación y, como plus, despejará o confirmará las dudas sobre el desempeño del peronismo. Daniel Scioli buscará reconquistar el poder territorial del kirchnerismo, que se diluyó ante el crecimiento de Mauricio Macri pero especialmente ante las dudas de los votantes que eligieron entre las otras cuatro opciones o dejaron vacíos los sobres electorales.


El “Efecto Vidal”, avizorado por algunos dirigentes bonaerenses, y reflejado en el análisis preelectoral de DiarioConurbano.com, fue causal del sorpresivo ballotage. Incluso existe una línea explicativa sobre el desempeño de Scioli producto de la derrota de Aníbal Fernández en provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, el recorrido por las distintas provincias muestra una despareja votación que dejó múltiples respuestas al ajustado triunfo del Frente para la Victoria. Si comenzamos por casa, la electa gobernadora bonaerense trajo consigo renovados aspectos: su juventud, su condición de género –es la primera mujer gobernadora de la historia bonaerense-, y  su formación académica en Ciencias Políticas, producto de su paso por la Pontificia Universidad Católica Argentina.

Fue la propia presidenta Cristina Kirchner quien destacó la juventud de Vidal. De hecho, a partir de la jefatura presidencial se derrumbaron prejuicios sobre las capacidades de una mujer para comandar una administración. Y la relevancia de la figura del Papa Francisco quizás puede ser otro elemento que le dio alienta a la actual vicejefa de Gobierno porteño. Esas virtudes, sumadas a una constante caminata por barrios bonaerenses, cimentaron su triunfo, sorpresivo sin dudas.

Es claro que Aníbal F. no fue para adentro mismo del peronismo la figura de la unidad del PJ. Las diferencias de votos entre la lista provincial y las locales dejaron muestras claras de un descarrilamiento. Pero si observamos con atención, la tracción de Scioli como locomotora fue, al menos, con freno de precaución.

Por caso, el electorado porteño cambió sus preferencias legislativas para respaldar a Macri de manera contundente. Por ejemplo, las performances de Progresistas, el FIT e incluso Rodríguez Saá fueron superlativas en la categoría Diputados Nacionales. Allí, a Margarita Stolbizer la votaron 99.723 personas mientras que a su lista legislativa la acompañaron 165.116. Nicolás Del Caño consiguió 83.944 y 106.310 sus diputados. Y a Rodríguez Saá presidente lo votaron 14.019 personas mientras a sus diputados 66.121.

Otro ejemplo fue Santa Fe, en donde el referente del PJ Omar Perotti logró con casi 610 mil votos la primera senaduría por el distrito, replegando a Carlos Reutemann del PRO al segundo lugar. En la lista de Diputados, el camporista Marco Cleri fue menos votado pero con casi 590 mil votos desplazó al segundo lugar al macrismo. Y si bien Scioli arañó los 634 mil sufragios, chocó contra la unidad en el rango presidencial de Cambiemos, que sumó más de 700 mil votos para Macri. Otro tema a tener en cuenta es el voto en blanco: más de 100 mil santafesinos que no eligieron a nadie en las categorías legislativas, sí decidieron poner su voto en la Presidencial.

Entre Ríos, Catamarca, Chaco e incluso la aliada San Juan mostraron que Scioli recibió menos adhesiones que las listas locales. Con ese panorama, el “Efecto Aníbal” puede ser dimensionado con otras aristas de análisis.

Pero ante una Gobernación en manos amarillas y con promesa de un Estado en achique de gastos por el “déficit” que alertó al equipo de Vidal, los intendentes bonaerenses comprendieron que sus administraciones podrían volver al tradicional esquema de ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) si además el FpV se queda sin respaldo presidencial. De ser así, los emergentes gestores barriales dejarán de tener la ascendente exposición mediática a través de gestiones integrales, sin perder de vista que ahora tienen injerencia directa en el problema principal de los bonaerenses: la seguridad.

Este escenario explica la respuesta de los intendentes ante el ballotage: la siesta típica de las provincias del Interior pareció dominar la campaña en Buenos Aires, casi desiertas de recorridas, de contactos mano a mano, y de interés sobre las nuevas necesidades de la clase media. Ese sector social, que logró ascendencia gracias a las políticas kirchneristas, encontró en el mismo espacio político sus limitaciones de ascenso.

Macri intentará contar con el respaldo de los votos de Vidal que en las Generales no lo acompañaron: casi medio millón de sobres en las urnas. Luego su desafío es convencer a los ex kichneristas que eligieron a Massa como alternativa al poder K. Una tarea que, a pesar de las indicaciones de los líderes de UNA, será difícil de llevar a cabo. Dependerá en buena medida de las bondades que tenga el oficialismo de digerir la victoria con gusto a derrota de las Generales, sacarse la modorra de la campaña pasada, superar la parálisis que le generó el avance macrista, y de resolver la unidad del peronismo. Sin definición y sin pronósticos reales, serán 20 días sin lugar para el tablero de ajedrez sino más bien para gastar las suelas de zapatos y zapatillas.

   
   
   
   
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