Rezano Paola OpiDesde que comenzó la gestión de Cambiemos la quita de subsidios y aumento de las tarifas fue uno de los pilares básicos de su modelo económico de ajuste al pueblo.

Mauricio Macri, y en la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, intentaron por todos los medios imponer la idea de que los argentinos y las argentinas habíamos vivido de “prestado” en una fiesta que es imposible de pagar y  que las tarifas de los servicios públicos “eran muy baratas”, por lo cual lo necesario fue la quita de subsidios con promesas de mejoras en la calidad de los mismo y de futuras inversiones de las empresas para lograr este objetivo.

La promesa oficial de la eliminación de subsidios con el alza de tarifas para incentivar la inversión privada en el área energética no se cumplió. Hubo tantos o más cortes de luz que antes del ajuste, disminuyó la producción de petróleo y gas y aumentaron las importaciones de hidrocarburos.

Según datos de DEUCO (Defensa de Usuarios y Consumidores) las tarifas eléctricas tuvieron en los últimos dos años aumentos entre 1700% y 2800%, combinando los cargos fijos y variables. Con respecto a las tarifas de gas los aumentos van desde el 500% al 1200% según cada categoría de usuarios residenciales. Mientras que el precio de la garrafa (utilizada sobre todo en los sectores más vulnerables de la población) aumento un 60% solo durante  marzo de 2018. La “dos pizzas” que representarían el aumento de los servicios públicos, frase lanzada desde por los responsables económicos del Gobierno de Mauricio Macri (Prat Gay), se convirtieron rápidamente en las pizzas más caras del mundo. Todo esto sin sumar los exorbitantes aumentos en transporte público, peajes, agua, canasta básica alimentaria, el techo salarial impuesto de solo el 15%, el aumento diario de la inflación, las devaluaciones (sobre todo la del último mes) y la subida del dólar. Todo este combo provoca la caída del consumo interno y la pérdida de calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas.

En estas últimas horas en el Senado de la Nación fue aprobada la Ley para frenar los tarifazos en agua, luz y gas que ya había obtenido  media sanción en Diputados. La Ley  busca retrotraer las tarifas al 1 de noviembre del 2017, declarar la Emergencia Tarifaria. Los aumentos de tarifas no pueden exceder los aumentos salariales. Se protege especialmente a las PYMES, Cooperativas de Trabajo y Empresas Recuperadas. Lo que se pagó de más a partir de noviembre de 2017 queda como crédito a favor del usuario y usuaria. Se amplía la tarifa social (para las personas que tengan ingresos menores a tres salarios mínimos). Se incluye en la tarifa social a clubes de barrio, centros asistenciales públicos, comedores comunitarios y centros culturales barriales. Los aumentos de las garrafas tampoco podrán exceder el porcentaje de incremento salarial.

Esta Ley ha recogido  muchos de los reclamos sostenidos por las miles de Multisectoriales contra el Tarifazo que se han constituido en todo el país, nutridas por vecinos, vecinas, organizaciones sociales, estudiantiles, políticas y sindicales que desde el año pasado se vienen movilizando en las plazas y lugares céntricos a través de radios abiertas, marchas de velas, actividades culturales. Canalizando en las calles el reclamo de basta de ajuste y tarifazos.

El Presidente Macri ya anuncio el veto a la reciente Ley. Previo a esto, ayer a la noche y durante la madrugada intentaron por todos los medios presionar y extorsionar a senadores y gobernadores para que propongan modificaciones con el objetivo de que el proyecto vuelva a Diputados y así ganar tiempo para no cargar con el costo político, las últimas encuestas indican que más del 85% de la población estáa favor de la sanción de la ley y en contra del tarifazo.

Mauricio Macri y su gobierno de empresarios sabe que la única manera de sostener el nefasto ingreso de nuestro país al FMI es mostrando firmeza y cumpliendo con los requisitos que este le pone: ajuste al pueblo y reducción del presupuesto del estado sobre todo en las áreas sociales. Por eso defienden este veto con unas y dientes, por eso el Presidente sale, desde Salta, a defender lo indefendible: sus políticas liberales y antidemocráticas. Burlándose de todos los argentinos y las argentinas afirmando que entrando al FMI nos hora salir del desastre económico que en menos de dos años y medios el mismo y su equipo de Ceos nos ha sumergido.

Es necesario mantenernos movilizados y movilizadas, la única manera de frenar al liberalismo que nos gobierna es sostener la iniciativa popular, como lo hicimos el pasado 25 de mayo, como fue ayer con la entrega en el Congreso Nacional de más de 1 millón de firmas que exigen la derogación de la Reforma Previsional. 

El Presidente se equivoca una vez más

 

*Referente de Mujeres del Sur

   
   
   
   
   
   

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