Zarate BoconSe realizó la audiencia de alegatos del juicio oral por los homicidios de Pablo “El Bocón” Zárate y Luis Rodríguez, ocurridos en febrero de 2015, en una disputa por el control de los puestos de la feria La Salada. La causa a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 tiene como imputados a Néstor Fabián “Chaquito” Flores y José Alberto De Luca. La sentencia se conocerá el día 3 de julio. El fiscal Sebastián Scalera pidió prisión perpetua para los dos acusados.

El fiscal Sebastián Scalera a cargo de la investigación pidió prisión perpetua, accesorias legales más las costas del proceso para ambos acusados. Por otro lado, los abogados defensores pidieron que en el caso de que se compruebe la responsabilidad de los imputados en los hechos, haya un cambio en la calificación de la condena por “homicidio en riña”, que prevé una pena más leve.

El homicidio de Zárate ocurrió el 10 de febrero y el de Rodríguez el 23 de febrero. Entre las pruebas presentadas por la fiscalía del homicidio de Zárate, se destacaron múltiples testimonios de personas que estaban en el momento de los hechos, como por ejemplo el hermano de Pablo Zárate, Maximiliano Zárate.

Según el testimonio de Maximiliano Zárate, el 10 de febrero de 2015 los dos hermanos se encontraban en un bar dentro del predio de la feria y cuando salieron por Camino de la Ribera y Euskadi, Ingeniero Budge, para cobrar el dinero a los puesteros de la calle, empezaron a dispararles. Maximiliano Zárate dijo haber oído: “Maten al Bocón”. En este sentido, el fiscal remarcó que en el juicio Maximiliano reconoció que De Luca fue uno de los que le disparó a su hermano con el objetivo de matarlo.

Flores y De Luca formaban parte del grupo de Gustavo Mariano, alias  “El Cejudo”, que controlaba parte de los puestos de la feria y tenían bajo amenaza a Pablo Zárate porque era otro de los que controlaba los puestos. Aquella noche, Zárate tenía un chaleco antibalas y dos armas por las amenazas recibidas.

Otro de los testimonios que reiteró el fiscal durante los alegatos para demostrar la autoría de los imputados fue el de Jonathan Nahuel Vega, perteneciente al grupo de Zárate que estaba en el bar en la noche del 10 de febrero. Vega aseguró durante su testimonio que cuando salieron del bar, comenzaron a dispararles desde cinco puntos diferentes. También identificó que De Luca y Flores fueron los que perpetraron la balacera junto con “El cejudo”.

Se estima que fueron 15 personas las que interceptaron al grupo de Zárate entre las doce de la noche y la una de la madrugada, y cumplieron con el plan previamente determinado de asesinarlo. Zárate murió inmediatamente de un paro cardiorespiratorio tras recibir una bala en la cabeza.

Por otro lado, el homicidio de Rodríguez, alias Pinki, ocurrió 13 días después del asesinato de Zárate, en la rotonda sobre la Avenida Presidente Perón de Lomas de Zamora. Uno de los testimonios que sirvió como prueba por el homicidio de Rodríguez fue el de Diego Esteban González, quien fue víctima del ataque y presenció el hecho. González había advertido ante el Tribunal que tras 30 minutos del arribo de “Pinky” a la intersección de las calles Cosquín con Intendente Turner, aparecieron varios autos de los que bajaron ocho personas.

“Pinky” Rodríguez se puso a hablar del cobro de los puestos y del estacionamiento de la feria con tres hombres de los que descendieron de los autos. Tras unos minutos, llegó una Hilux que pertenecía a Fabián “Chaquito” Flores y bajaron otras cuatro personas. De manera conjunta ambos bandos, arremeten a los tiros contra Pinky Rodriguez.

Además, aseguró que cuando intentó llevar a Rodríguez al hospital, Flores se puso a la par con un Renault 19 y le disparó con una ametralladora a Rodríguez. El fiscal Scalera remarcó que los dos hechos fueron previamente consensuados y planeados, que se llevaron a cabo en la nocturnidad. También resaltó que corrieron grave peligro terceros por haberse efectuado una gran cantidad de disparos en un espacio público.

Ambos imputados fueron condenados en causas anteriores y si bien los abogados defensores pidieron la calificación por “riña”, que permite la disminución de la pena, en los dos hechos, las víctimas no respondieron a los ataques.

 

   
   
   
   
   
   

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