Suteba Lanús respaldó la eliminación de calificaciones: “La evaluación no tiene que ser punitiva”

Tras la decisión de los ministros de Educación de todo el país de erradicar las calificaciones numéricas durante la cuarentena obligatoria, desde Suteba Lanús su secretaria general, Liliana Rossi, apoyó la determinación y aseguró que “este es un momento para entender a la evaluación como una valoración pedagógica para mejorar y reorientar las propuestas”.

El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, anunció días atrás que el Consejo Federal de Educación (CFE) determinó que “la evaluación, durante este período, será de carácter formativo y tendrá por propósito retroalimentar el proceso de aprendizaje, adaptar contenidos y hacer devoluciones orientativas a las y los estudiantes y a las familias”, algo que desde la seccional lanusense del gremio respaldaron ya que “es un momento excepcional y eso requiere de una planificación acorde”.

“Necesitamos un plan de evaluación pensado especialmente para esta circunstancia entendiendo que hacemos una diferenciación entre evaluación, acreditación y promoción, tres cuestiones distintas con sentidos y significados diferentes pero que van juntas”, explicó Rossi a DiarioConurbano.com sobre lo que consideró como un cambio de paradigma.

Es por eso que la titular local de SUTEBA puntualizó que “lo prioritario es establecer el vínculo con los alumnos frente a desigualdades preexistentes” en un marco donde no todos pueden tener una “continuidad pedagógica” homogénea en un contexto donde “no se puede pedir lo mismo que en un año con presencialidad”.

“Es un momento donde la evaluación tiene que ser procesual, participativa, formativa e integral en lugar de punitiva, porque si no estaríamos legitimando esa desigualdad”

Asimismo, consideró que dar el actual ciclo lectivo como perdido frente a esta determinación es algo “apresurado” porque no solo “no está claro hasta cuando este proceso va a durar” y tampoco “cómo será la vuelta a clases”.

“Decir que se pierde el año es adelantarse a otras decisiones. Hoy la preocupación pasa por saber cuáles de las estrategias y herramientas pedagógicas y didácticas que pusimos a andar en estos dos meses les está funcionando a los alumnos. La nota no es lo que incentiva al proceso de aprendizaje sino la devolución del docente”, analizó en esa línea.

Por otra parte, Rossi advirtió que este cambio de paradigma en la funcionalidad de la evaluación va de la mano con la mirada “mucho más participativa e integral” expresada por el sector docente durante varios años, acrecentada los últimos cuatro frente a la implementación de las estandarizadas pruebas PISA y Aprender, las cuales aseguró que se aplicaron para “legitimar algunas decisiones tomadas por organismos internacionales sobre el contenido de lo que se debe enseñar en países periféricos”.

“Hoy no tenemos que perder de vista que tenemos que volver. Ese es otro debate que tenemos que dar, cómo y en qué circunstancias lo hacemos porque ya no vamos a ser los mismos, tanto nosotros como los alumnos, las familias y las condiciones en las que nos desempeñemos”, concluyó.