Temperley instaló una Banco Rojo en homenaje a Melisa Tuffner, víctima de femicidio

El Departamento de la Mujer del Club Temperley decidió homenajear a la joven Melisa Tuffner, víctima de un femicidio en Glew, en 2017. Era fanática del «Gasolero». «Siempre vamos a estar agradecidos», expresó su hermana Camila.

Melisa Tuffner era «solidaria» y fanática de Temperley. Con su hermana Camila compartían charlas de historia, política y se quedaban hasta las 4 para repasar los apuntes del parcial que se acercaba. Esta semana el nombre de «Mel», como la llaman cariñosamente, volvió a hacerse sentir en la comunidad porque el Gasolero inauguró un Banco Rojo en su sede social y decidió que llevara el nombre de la joven.

El Departamento de la Mujer del Club Atlético Temperley explicó que su adhesión a la campaña internacional de la instalación de bancos rojos tiene el objetivo de generar «conciencia y sensibilidad» sobre la problemática de la violencia de género. En la Argentina, según el último informe del observatorio Ahora que sí nos ven, una mujer es asesinada cada 26 horas.

Camila Tuffner, hermana menor de Melisa, expresó a AUNO que «no sabría explicar lo mucho que significa esto» para la familia. Recordó que «Mel» era una persona que «siempre se hacía un lugar» para que fueran al club «a pasar el rato» y sabe lo mucho que ella «amaba a Temperley».

«Como siempre digo, Temperley tiene su Departamento de la Mujer y eso hace que sea más que un club. Siempre vamos a estar agradecidos con todas las chicas que forman parte y que pensaron en Mel al momento de proyectar la iniciativa de poner un banco un rojo, con todo lo que eso representa», resaltó Tuffner.

«En memoria de la socia Melisa Tuffner y de todas las mujeres asesinadas por quienes decían ‘amarlas’», expresa la inscripción en el Banco Rojo.

Melisa tenía 22 años cuando el 19 de julio de 2015 se dirigía al centro cultural el Gringo Viejo, de Glew. Después de pasar por allí, la joven tenía previsto encontrarse con su familia en la cancha de Temperley.

Sin embargo, no llegó al centro cultural. Un grupo de vecinos la encontró desvanecida en el cruce de Ascasubi y Gutiérrez, a seis cuadras del lugar a dónde iba. Fue llevada a la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Longchamps y luego traslada al hospital Sirio Libanés. Murió tres días después del ataque.

En 2017 Oscar Orlando Sosa fue encontrado culpable del crimen y condenado a 24 años de prisión, pese a que Pablo Pando, el fiscal que intervino como querellante de la causa, había solicitado cadena perpetua.

 

(Karen Costas/AUNO)