Rugby: San Albano, perdido en su laberinto de bajos rendimientos

El conjunto de Corimayo está golpeado por los últimos resultados, tuvo desempeños superlativos pero inexplicables bajas en los rendimientos dentro de los partidos que hasta anularon potenciales victorias. Por eso el fullback Juan Querel dialogó con DiarioConurbano sobre la situación del equipo y acerca del síndrome del que son víctimas confesó que se debe a una cuestión de “actitud más que nada”.

Tras la última derrota en Corimayo luego de un primer tiempo arrollador en el que se llevó a su rival por delante, San Albano volvió a mostrar los mismo problemas y terminó desconcertado luego de 20 minutos fatales en donde desperdició todo lo hecho con anterioridad, una problemática que se transformó en recurrente y de la que dio cuenta el back Juan Querel en dialogo con DiarioConurbano.

“Fue un gran primer tiempo pero no fue un buen segundo”, ya que “se falló en el manejo, la toma de decisiones”, sostuvo Querel del duelo donde reapareció algo que para él se reitera en los últimos duelos: “Es un síntoma de lo que nos viene pasando el aflojar en el segundo tiempo”, confesó.

“Tuvimos un primer tiempo muy bueno jugando bien con los forwards y definiendo con los ¾ pero en el segundo tiempo nos quedamos pese a querer salir con todo, se nos vinieron y no los pudimos controlar”, analizó sobre la derrota 22-32 ante Olivos el autor de primer try de este encuentro.

Esas fallas de las que dio cuenta no solo salieron a la luz en la pasada fecha, sino que se transformaron en un problema recurrente de San Albano desde la mitad de la temporada pasada, donde fue líder con un rendimiento superlativo y luego tuvo una merma que resultó fatal para las aspiraciones de ascenso, entregando el premio consuelo del encuentro de repechaje ante Regatas.

Es que durante las cinco victorias que tuvo a lo largo del año (la última hace tres fechas ante Mariano Moreno por 15-13 como visitante) nunca dejó de ofrecer los habituales “pozos de 15 minutos” como dicen por Corimayo, porque “a San Albano le gusta sufrir”.

Además, en los últimos cuatro partidos que disputó en condición de local, perdió en tres y apenas igualó uno, el agónico 26-26 frente a La Plata por la fecha 9, gracias a un try penal sobre la hora que sirvió para salvar las ropas momentáneamente.

Así, la mochila que cargan los dirigidos por Lualdi se volvió tan pesada que su desempeño refleja en las estadísticas las mismas dos caras que entrega en cada fecha: Mientras es uno de los cinco equipos más goleadores -302 puntos de try- al mismo tiempo es uno de los seis a los que más le convirtieron -300- en lo que va del torneo.

Por eso, de cara a lo que viene no solo deberán reforzar la moral para evitar volver a caer en los pozos que se convirtieron en algo habitual para este San Albano porque “es actitud más que nada” el problema de los de Corimayo según observó Querel, algo que hace perder la cabeza al equipo y cometer penales en demasía que “terminan acorralándote”, señaló al tiempo que indicó la necesidad de “mejorar la definición”.

Asimismo, “lo importante es seguir” porque “el año es largo, recién se jugó la primera fecha de la segunda rueda y quedan varios partidos” afirmó el fullback e instó a “no bajar los brazos” si se quiere cristalizar el objetivo de pelear en lo alto, algo que dentro del plantel todavía se cree posible.

San Albano tiene mucho camino por delante y por eso como visitante el próximo sábado 11 buscará primero una alegría ante San Carlos y luego frente a Curupaytí, para a principios de septiembre intentar sortear el “síndrome de Corimayo” en el sur ante Buenos Aires y consolidar el camino de la recuperación.