El adiós a Orlando Sotro, incansable piloto de Banfield

Tenía 83 años. Era de Banfield. El año pasado había corrido en el autódromo de Buenos Aires con la misma pasión de siempre. Sotro fue campeón de Ford T Semipreparados en 1959, de Limitada 27 en 1960, 61 y 63 y de Fuerza Limitada Mecánica Nacional 1961. Aquí el recuerdo de este recordado hombre tuerca en esta nota de nuestros colegas de http://s6isenlinea.blogspot.com.ar/.

Hace poco más de un año, Orlando Sotro cumplía 82 años y lo festejaba de la única manera imaginable: en el autódromo de Buenos Aires, en la pista, dentro del habitáculo del Sotro Ford de Mecánica Argentina Fórmula Uno, su compañero de andanzas desde 1965.
Por entonces, "Toto" llevaba casi sesenta años de actividad, compartidos hasta 1985 con su hermano, Rolando, muerto el 28 de abril mientras competía en Santa Rosa, la Pampa. Seis décadas corriendo y fabricando velocidad, viviendo por y para el automovilismo, pasión heredada por su hijo, su nieto y sus sobrinos, los hijos de Rolando.
Aquel día soleado y frío de mediados de junio de 2013, mientras lo miraba ponerse la capucha y el casco y luego, ya en el auto, su lugar en el mundo, calzarse los guantes y acomodar los retrovisores antes de salir a pista, intenté imaginar que cosas pasarían por la cabeza de aquel hombre en ese momento tan íntimo para un piloto.
Monopostista de alma, hombre de Banfield, siempre fiel a Ford, Orlando Sotro fue campeón de Ford T Semipreparados en 1959, de Limitada 27 en 1960, 61 y 63 y de Fuerza Limitada Mecánica Nacional 1961. En 1965 reemplazó el auto de motor delantero por el Sotro Ford que, con modificaciones, manejó hasta 2013. Con ese auto, en 1977, promedió 272 km/h en Rafaela.
Aquella de su cumple 82 era una de sus últimas carreras. Sus sobrinos comentaban que estaba cansado, pero él los desmentía con su actitud cuando, luego de "espiar" los autos de sus rivales, les decía "para la próxima, tenemos que conseguir un juego de gomas".
Hoy me dicen que "Toto" se murió. Puede ser.
Allá por los setenta, "El Gráfico" publicaba un anuario de automovilismo con una sección titulada "En el cielo hay un circuito….", donde hablaba sobre los pilotos caídos en la temporada. Desde entonces, me quedó esa imagen.
Por eso, prefiero pensar que don Orlando ya está acelerando como siempre. Que, lejos de achaques terrenales, esta con Rolando buscándole la vuelta a algún "forcito" en aquél circuito celestial donde, irremediablemente, tendremos cabida todos los tuercas.