Un libro para conocer el mundo de los runners

El periodista Osvaldo Marzullo propone una media maratón de páginas con las vivencias y sensaciones que produce el running en “A correr que se acaba el mundo”, un libro de un corredor amateur que encontró la libertad en sus pies.

Desde la propia experiencia de salir a correr por las calles para sentirse mejor, Marzullo busca combinar dos de sus pasiones con un relato personal, que intenta despertar una “fuente de energía para el alma”, como dice su descripción.

A partir de las bromas y desafíos entre un padre y su hijo, el autor transformó sus apuntes personales, escritos para recordar las sensaciones vividas, en un desahogo que paso a paso incita a aumentar la velocidad.

“No es un manual de entrenamiento, ni una guía deportiva. Sí figuran pautas que pueden llegar a servir, pero no desde la intención de dar cátedra. El libro se divide en 21 kilómetros en los que voy contando algo en base a un núcleo narrativo, y los uso para transmitir una vivencia o experiencia que pueda servir. Busco detonar en la gente las ganas de superarse” ”, comentó el escritor en declaraciones a Aire Nativo, que se emite por Radio Ele, FM 93.30.

Y explicó: “Yo empecé porque luego de tantos años trabajando frente a una computadora tenía fuertes dolores en la cintura y tras probar todas las recetas, me dijeron que hiciera gimnasia. Comencé el gimnasio y le tomé el gusto a la cinta, hasta que el gimnasio cerró y decidí salir a correr por las calles, donde descubrí un mundo fascinante”

El running es una de las actividades deportivas que más creció en la última década y cada vez son más las personas que hallan allí su espacio recreativo o de exigencia competitiva.

Es por eso que Marzullo pretende dar un empujón a otros que todavía dudan o no consideraron esa opción para  mejorar su calidad de vida.

“El running no tiene normas, simplemente salís y corres. Uno tiene días en los que está más lento o más rápido y no rinde igual, eso puede afectar tu rendimiento físico, pero no va a alterar tu satisfacción emocional”, consideró

Y concluyó: “Yo soy uno del montón y el libro está escrito desde esa perspectiva. Me largué a hacer actividad física por una necesidad a los 40 años. La moraleja de todo esto es que es cuestión de ganas, y podés hacerlo”.